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Crónica
LICEO
14- VRAC 18
Alineación:
Luis (Julien 41´), Mitre, Erik, Sobuey (Yate 45´), Gonzalo
Díaz de Espada (Bellosillo 52´), Marco, Álvaro
Lázaro, Paco, Iván, Noe, Edmundo, Andrés, Álvaro
Montero, Leo, Thibault. Suplentes: Capi, Dani Peña, Borja y
Mundi
Tanteo:
0-5 Ensayo de Llanos (1´); 0-8 Golpe de Riesgo (28´);
0-11 Golpe de Riesgo (52´); 7-11 Ensayo de castigo transformado
por Iván (58´); 7-18 Ensayo de Llanos transformado por
Riesgo (75´); 14-18 Ensayo de Andrés transformado por
Iván (79´)
En una jornada que podía aportarnos
puntos extras ya que el resto de rivales no jugaban, no hemos podido
sacar más que un punto bonus. Poca renta para nuestras necesidades,
y más teniendo en cuenta el partido del domingo. Si un equipo
te pasa por encima y te ves superado ampliamente por su juego, no
te queda otra que felicitarles y consolarte con ese punto, pero cuando
no es así, cuando tienes mayor posesión de balón
y un claro dominio territorial, y sin embargo te ves al final del
partido por debajo en el marcador, ese punto bonus debe parecernos
una escasa renta.
Ayer nos enfrentamos a un equipo muy parejo al nuestro, no hubo grandes
diferencias si nos fijamos en los aspectos físicos, técnicos,
o tácticos, si acaso, en posesión y dominio territorial,
fuimos algo superiores, y sin embargo, ellos se hicieron con la victoria.
Y eso ocurrió por que sí que existió una diferencia
entre ambos conjuntos en otro aspecto, en la competitividad. Y la
competitividad no son ganas, ni esfuerzo, ni corazón, que nadie
duda que ayer se pusiera por parte de todos los que salieron al campo,
la competitividad son detalles como la concentración en partes
concretas del partido, la optimización de esfuerzos en las
fases decisivas, y la concreción de puntos en los momentos
importantes. Y en eso, hay que reconocerlo, el VRAC es una auténtica
máquina. Puedes estar dominándoles en cualquier fase
o en cualquier faceta del juego, todo ello con o sin resultado, pero
ten por seguro que ellos, en la mínima ocasión en que
puedan anotar, lo hacen. Y eso exactamente sucedió ayer sobre
todo en la primera parte del encuentro. Primer balón del partido,
recepción de saque con solicitud de marc incluida (cuando todos
deberíamos saber que no hay marc en lo saques), despiste generalizado
y ensayo del VRAC. Minuto uno y cero cinco. Si valoramos esta anotación
sabiendo que el resultado final fue de 14-18, vemos que ese despiste
inicial fue trascendental para el desenlace del partido. El resto
de la primera parte se desarrolló mayoritariamente en su campo,
si bien ese dominio no era aplastante, y su defensa nos mantenía
alejados de la zona de ensayo, se perdieron dos claras oportunidades
de entrar en marca. Empezaron los nervios, el intento de jugadas individuales,
intento de drops, etc, que no hacían sino jugar en nuestra
contra. En ese periodo también se despreciaron dos posibilidades
de tirar a palos, y aunque las decisiones dentro del campo siempre
tienen unas razones que desde fuera no se pueden valorar, quizás
hubiera convenido acercarse en el marcador antes que intentar el ensayo.
En el minuto 28, en la segunda oportunidad en que el VRAC pisaba nuestro
terreno, lo aprovechaban con un golpe de castigo transformado, que
ponía un 0-8 en el tanteo. Y de ahí hasta el final de
la primera parte, más de lo anterior, de nuevo juego en su
campo, de nuevo oportunidades de anotar desperdiciadas, y la llegada
del descanso sin haber inaugurado nuestro marcador.
La segunda parte se inició de forma similar, el Liceo tenía
el balón y atacaba, y el VRAC se defendía organizadamente.
En el minuto sesenta, un avant voluntario de Marco suponía
su expulsión temporal, y un nuevo lanzamiento a palos, que
transformado, ponía un excesivo 0-11. A partir de esos momentos
empezaron nuestros mejores momentos. El dominio fue aún más
claro, y las oportunidades se repetían. Tras varios ataques
consecutivos, un maul bien organizado que entraba en su zona de marca
era derrumbado flagrantemente por su delantera, y se señalizaba
como ensayo de castigo. Estábamos de nuevo en el partido, y
la inercia del juego en esos momentos nos hacía concebir muy
buenas expectativas. Pero de nuevo íbamos a sufrir la misma
medicina de la primera parte, quince minutos de dominio infructuoso
con varias posibilidades de anotar, y en una jugada puntual, con varios
errores de placaje, todo se venía abajo tras el segundo ensayo
transformado del VRAC.
Apenas cinco minutos y once puntos de desventaja. Las ganas de nuestros
jugadores quedaron patentes en un último esfuerzo que se plasmó
con una buena jugada de delantera culminada con una patada de Leo
por encima de su defensa, y una recepción de Andrés
que plantaba el balón bajo palos. Siete puntos conseguidos
cuando ya era demasiado tarde, pero que nos aseguraban el bonus y
la participación en Copa. Esa misma jugada seis minutos antes
podría haber supuesto cuatro puntos, pero nuestras anotaciones
llegaban en momentos menos determinantes que las suyas.
Estamos a falta de una jornada para el final de la primera vuelta,
y tenemos los mismos puntos con los que la acabamos el año
pasado. Con una victoria en el último partido ante el Cisneros
nos colocaríamos en una situación mucho mejor. Pero
todo pasa ahora por ganar ese partido. Y no será fácil,
aunque el Cisneros no haya ganado aún ningún encuentro,
viendo sus resultados podemos hacernos una idea de lo duro que será
el encuentro. Si bien tan solo han logrado dos bonus, tan solo han
perdido un partido por más de 20 puntos, y tienen más
que dignos resultados ante Salvador y Santboi, cosa que nosotros no
podemos decir. No nos confiemos por tanto, y vayamos a por todas en
ese último partido, es mejor no dejar todo para heroicas remontadas
como las del año pasado.
Un comentario personal que quiero añadir
en esta crónica. Tras el ensayo de castigo señalado
a favor del Liceo, el entrenador del VRAC fue expulsado por insultar
al árbitro desde dentro del campo. A pesar de las repetidas
indicaciones del Delegado de Campo, de su propio Delegado, de los
integrantes de su banquillo, y hasta de algún jugador del VRAC
lesionado que acompañaba la expedición, permaneció
el resto del partido en la banda, invadiendo continuamente el campo,
y continuando, tanto con las indicaciones a los jugadores, como con
las protestas al árbitro. Esta actitud de menosprecio total
por las normas de juego le incapacita moralmente para protestar cuando
se siente agraviado por una decisión arbitral. Porque, ¿a
qué Reglamento apelaba en su protesta sobre el ensayo de castigo?
¿Al mismo que se está pasando por el arco del triunfo
al no hacer caso a la expulsión? ¿En qué parte
de su Reglamento vienen las normas que se deben cumplir y las que
no? Las normas son iguales para todos y todos debemos cumplirlas.
Si no, a lo mejor un día otros deciden no respetar los 10 metros
tras un golpe, o jugar con diecisiete jugadores, o pasar el balón
hacia delante. Siempre podrán alegar “es que ellos son
así”, que parece que es el único argumento que
justifica el reiterado incumplimiento de sanciones de la misma persona.
JUGADOR MEF: Julien
Rollos
Pablo Berra de Unamuno

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