Crónica

LICEO 10- C.R.C. MADRID NOROESTE 12

Alineación: Luis, Julián (Jaime, 41´)(Capi 78´), Gonzalo, Alf, Gonzalo Díaz de Espada (Tete, 65´), Álvaro Lázaro, Marco, Paco, Joaquín, Fernando, Álvaro Montero, Noé, Andrés, Leo, Thibault. Suplentes: Sobuey, Borja Cuesta, Mundi.

Tanteo: 5-0 Ensayo de Álvaro Lázaro (53´); 5-7 Ensayo de Blanco transformado por Braga (63´); 10-7 Ensayo de Joaquín (66´); 10-12 Ensayo de Sole (71´)


Gran partido del Liceo, si no técnicamente, sí en la actitud. Ayer los espectadores del Urtubi asistimos a una auténtica demostración de garra y coraje. Todos los jugadores del Liceo que ayer saltaron al campo dieron una lección de ganas y compromiso, haciéndonos sentir a todos los aficionados del club, orgullosos de nuestros colores, y nuestra forma de entender este deporte. Al final diez a doce, dos puntos, esa es la diferencia que hubo ayer entre dos equipo tan diferentes. Uno construido a golpe de talonario, con jugadores profesionales y semiprofesionales, con refuerzos nacionales e internacionales, pensado y diseñado con la idea de aglutinar al máximo número de jugadores seleccionables para facilitar su coordinación de cara a la Selección Española, y otro hecho, mayoritariamente, a base de cantera, en la antitesis de lo que se puede considerar como el rugby profesional. Y como decía, al final, diez a doce, dos puntos. Recurriendo una vez más al refranero, “Para ese viaje no hacían falta alforjas”.

Aunque de algo sí sirve el tener tanto nombre conocido en la alineación, y es el respeto con el que se les arbitra. Es algo que nosotros hemos perdido, nuestros jugadores ya no están en la elite nacional, y eso se nota a la hora de señalar cualquier infracción. Si nosotros hundimos una melé, es golpe y expulsión de diez minutos; si ellos empujan antes de tiempo, es repetición de la melé hasta tres veces; si nosotros nos dirigimos al arbitro sin ser el capitán, es golpe y diez metros; si ellos le hablan, se convoca un foro en el que participan hasta cuatro de sus jugadores (todos internacionales por supuesto); si nosotros hacemos un retardado, el juez de línea se cruza todo el campo para decírselo al arbitro, si lo recibimos nosotros, el único que cruza es el médico para atender a nuestro jugador lesionado. En fin, son pequeños detalles que, por supuesto, nada tienen que ver con el resultado final del encuentro, pero que pueden hacernos perder el control del partido, y por ello, es algo con lo que tenemos que acostumbrarnos a jugar.

El partido se inició con una declaración de intenciones por nuestra parte. En las primeras jugadas ellos llegaron hasta nuestra zona de ensayo, pero tras varios intentos sobre la línea, no lograron atravesarla. Desde el principio se vio que batir nuestra defensa no iba a ser una cuestión sencilla. Ayer era un día para sufrir, y nuestros chicos estaban preparados para ello. En el minuto 10 empezó el recital de despropósitos con el pie de los dos equipos, propiciado, fundamentalmente, por el estado del campo. Hasta seis golpes fallados entre ambos conjuntos, y tres de las cuatro conversiones. Fallos por muchos metros y balones que salían rasos fueron imágenes que nos dejaron pateadores avezados como Sempere y Braga. Claro que nosotros tampoco estuvimos mejor, y marramos las cuatro ocasiones (dos golpes y dos transformaciones) en las que mandamos a los linieres bajo palos.

La primera parte se fue consumiendo con esos errores. Nuestros rivales insistían y nosotros les parábamos. Entre medias, también perdíamos nuestras oportunidades de adelantarnos. Llegaba el descanso y en la última jugada, una melé hundida era sancionada con la expulsión temporal de Gonzalo Sabe. Aún así en los dos minutos posteriores y a pesar de jugar dentro de nuestra zona de veintidós, conseguíamos mantener el cero a cero inicial.

El inicio de la segunda parte se planteaba peligroso, con un jugador menos, y la melé muy tocada, sin Burga, Julián ni Gonzalo, teníamos que afrontarla sin los teóricos titulares. Pero aún así, de nuevo salió el espíritu del Liceo, Luis, Jaime y Capi, dejaron claro que podían contener perfectamente a su melé, y el resto de jugadores se encargaron del resto. Un nuevo fallo a palos de su tercer pateador en el partido, fue el preludio de nuestro primer ensayo. ¡Y qué ensayo! Thibault inició un contraataque con una patada que el mismo recogió superando su primera cortina defensiva, sobre la llegada de la cobertura se cruzó con Álvaro Montero, quién rompió la defensa y sobre el placaje pasó a Noé, que se encaminó a la línea de ensayo, una segunda cobertura llegó para placarle, pero la continuidad se consumó con un definitivo pase a Álvaro Lázaro que conseguía abrir el marcador. Una jugada espectacular que nos ponía por delante.
Como es normal, el equipo contrario reaccionó con la intención de darle la vuelta al partido. A pesar de un sinfín de errores, sin duda provocados por nuestra intensidad defensiva, tras varias jugadas de golpes con ventaja, en el minuto 63, conseguían entrar en nuestra zona de marca, y tras la única ocasión en la que el oval pasó sobre el palo transversal en todo el encuentro, ponerse dos puntos por encima.

Nuestra reacción fue casi instantánea, y después de una nueva buena jugada de la línea, Joaquín anotaba nuestro segundo ensayo y nos ponía de nuevo tres puntos arriba. Aún quedaba mucho partido y teníamos que defender esa corta ventaja. Lo logramos tan solo durante cinco minutos, ya que un error defensivo en un cerrado (probablemente el único del partido), dejaba a su ala el camino libre para anotar el ensayo definitivo.
Desde ahí hasta el final, un ultimo esfuerzo con el equipo ya muy agotado y sin casi posibilidades de llegar a zona de transformación. Antes del pitido, una última esperanza con un golpe señalado en diez contrarios, que se intentó transformar sin éxito.

Se escapó por tanto la victoria, pero el hecho de que ese postrero balón no entrara no puede cambiar la buena impresión del trabajo realizado. Perdimos como podíamos haber ganado, pero salimos del campo con la cabeza bien alta, satisfechos del trabajo realizado. Jugando como ayer los resultados tienen que llegar, y si, aún así terminamos bajando, habrá sido un orgullo ver jugar al equipo con este nivel de compromiso y ganas.

La semana que viene Santboi, una buena prueba de fuego para demostrar que lo de ayer será la tónica de todo el año, no sólo en casa, sino también cuando juguemos fuera.

JUGADOR MEF: Álvaro Lázaro
Pablo Berra de Unamuno


 

  
 

Club de Rugby Liceo Francés de Madrid, 2005
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