Crónica

LICEO FRANCÉS 34- CISNEROS 17

Alineación: Eric, Luís (Mitre, 56´), Gondo (Sobuey, 53´), Losada, Tostado (Tete, 75´), A.Lázaro, Gonzalo Díaz de Espada (Pablo, 78´), Paco, Leo, Mota, Joaco, Andrés, A.Montero (Jeremi, 14´) (Toni, 28´), Redu (Jean Baptiste, 66´), Borja.

Tanteo: 0-7 Ensayo de Cano transformado por C.Marina (25´); 0-14 Ensayo de J.Marina transformado por C.Marina (38´); 5-14 Ensayo de Joaco (40´); 8-14 Golpe de castigo transformado por Mota (44´); 15-14 Ensayo de Luís transformado por Mota (49´); 20-14 Ensayo de Mota (57´); 20-17 Golpe de castigo transformado por Olivares (62´); 27-17 Ensayo de Eric transformado por Mota (74´); 34-17 Ensayo de Leo transformado por Mota (79´)

Mañana algo fría y soleada en el Urtubi. Terreno de juego en buenas condiciones. Asistencia de público algo baja para tratarse de un duelo local, posiblemente debido a la festividad y al puente.


Las competiciones de Liga premian la regularidad y en este tipo de campeonatos lo importante es sumar puntos. Hay días en que eso coincide con el buen juego (siempre es más fácil ganar jugando bien), pero lo que es vital para alcanzar un titulo, es sumar incluso en los días en los que no se hace un buen juego. Los equipos campeones lo son precisamente por eso, son capaces de superar a sus rivales en los días menos inspirados. Y eso es lo que podemos sacar de consecuencia positiva del partido del jueves. Mal juego y muchos errores, sobre todo en la primera parte, compensados con cinco puntos más en la clasificación y ninguno para nuestros rivales. Una excepcional renta que no debe hacernos olvidar que aún queda mucho camino por recorrer hasta el final de temporada y que, como antes comentaba, es mucho más sencillo ganar desde el buen juego.

El partido se planteaba complicado ante un rival que se jugaba mucho tras sus últimas derrotas y contra el que ya es tradición que juguemos nuestros peores partidos. El Cisneros no podía permitirse otro resbalón si quería seguir con opciones al ascenso y había que dejar claro desde el inicio que nuestro campo no era el lugar indicado para su remontada en la clasificación. De inicio, una buena salida del Liceo, con una melé muy superior a la rival nos ponía en condiciones de inaugurar el marcador en el minuto 1 del encuentro. La transformación del golpe no se consumaba y empezaba a partir de entonces nuestro carrusel de fallos y la confirmación de que este rival es incompatible con nuestro buen juego. Si bien es cierto que la implicación defensiva del Cisneros era encomiable, en la mayoría de las ocasiones no era ni necesario que se aplicaran en ella ya que nosotros mismos nos defendíamos con errores de bulto en casi todas las jugadas. Como si se estuviera jugando aún contra el Oviedo, varios jugadores intentaban enlazar jugadas que contra este rival eran imposibles de cuadrar. Así, el ritmo que se había pedido en el vestuario se convertía en precipitación, la continuidad en nervios y la intensidad en dudas. A esto había que sumarles las lesiones casi consecutivas de Álvaro Montero y de Jeremi que le había sustituido, con lo que se formaba con una línea de tres cuartos inédita, con varios jugadores cambiados de puesto. Con todo ello y con los minutos que se iban consumiendo, aumentaba la inquietud y empezaba la búsqueda de soluciones individuales por encima de las colectivas (algo que en rugby se ha demostrado inútil en tantas y tantas ocasiones). Y como no podía ser de otra forma ese tipo de juego tuvo sus consecuencias, en pleno ataque liceísta en veintidós contrario, el Cisneros interceptaba un pase en la línea de tres cuartos y corrían hasta nuestra zona de marca. Veinticinco minutos jugando casi en su totalidad en su campo, con una melé y una touche superior y 0-7 en el marcador, no eran sino la consecuencia lógica de la multitud de fallos encadenados por nuestro equipo. Por desgracia las cosas tras el ensayo no mejoraron e incluso se complicaron aún más en el minuto treinta tras la más que rigurosa expulsión temporal de Álvaro Lázaro. Con uno más en el campo el Cisneros tomo la iniciativa y a pesar de defenderles durante bastantes minutos en nuestro veintidós, al final lograban entrar por delantera y anotar un preocupante 0-14. Aún quedaban unos minutos de la primera parte y el equipo se comprometió en lograr anotar antes del descanso. Sin enlazar un buen juego pero a base coraje, el Liceo se lanzó en avalancha contra la línea de ensayo rival, y tras varios intentos, y sobre el pitido final del primer periodo, Joaco lograba nuestra primera anotación de la mañana.

La segunda parte se iniciaba con la misma iniciativa que había terminado la primera. Pronto, en el minuto cuatro, un golpe transformado por Mota nos dejaba a seis puntos de distancia. Pero en el minuto siete se producía una jugada que pudo cambiar el devenir del encuentro. De nuevo una intercepción de un jugador del Cisneros les ponía en condiciones de cruzar el campo y anotar un nuevo ensayo que podría haber resultado definitivo, no tanto por la distancia en el marcador, sino por el golpe moral que nos hubieran dado. Por suerte el jugador del Colegio cometió un gravísimo fallo y busco un pase a pocos metros de la marca, provocando la caía del balón y el consiguiente avant. Para colmo, tras la melé correspondiente a ese avant, el Liceo encadenó varias fases que se completaron con una touche a pocos metros de ensayo y tras ella el segundo ensayo, obra de Luis. De lo que pudo ser el 8-21 se pasó al 15-14 y se enterraron una buena parte de sus posibilidades en el partido. La superioridad en fases estáticas seguía siendo muy clara (sobre todo en melé) y se empezó a jugar con más sentido aprovechando esa ventaja. El balón ya no se separaba tanto de nuestro paquete y en el minuto 17, tras una jugada de continuidad de los delanteros, Mota ejercía de uno más y por potencia, entraba en su zona de marca: 20-14. Tras este ensayo entraba en el campo Manuel Olivares y en la primera jugada dejaba claro su calidad con el pie y la intención del Cisneros de intentar remontar a partir de los tiros a palos. La transformación de ese golpe les dejaba a sólo tres puntos, pero iba a suponer su canto del cisne en el partido. El cansancio les hacía mella y la diferencia en melé ya era insalvable. Tras varias jugadas a pocos metros de su zona de ensayo, en el minuto 34 Erik lograba el cuarto, el punto bonus y poner una distancia ya definitiva en el tanteo. Cinco minutos después y con los colegiales ya desanimados, recuperábamos un balón, Leo rompía su línea defensiva por el medio y lograba el último ensayo que cerraba Mota con la transformación para el 34-17 definitivo.

Cinco puntos importantísimos ante un rival directo, que nos ponen en una situación inmejorable de cara a la segunda vuelta. Será tras una parada de más de un mes, en la que hay que seguir trabajando duro (y controlándose en las comidas y celebraciones). De cualquier forma este parón nos vendrá bien para recuperar lesionados (Agustín, Julien, Marco, Yate, Noé, Álvaro,…) y para jugar algún partido de nivel que nos mantenga en la tensión competitiva que necesitamos de cara a lo que nos queda, empezando por el partido de Durango del día 13 de Enero.
Mientras tanto, felices fiestas a todos, y hasta el año que viene.

JUGADOR MEF: Álvaro Lázaro

Pablo Berra de Unamuno


 

  
 


Club de Rugby Liceo Francés de Madrid, 2005
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